Tomando café sin azúcar
Y sus cigarros caros sin filtro
Quebrándose el cráneo
Intentando destruir la nada
Y la vez creando lo mismo
Mas que importa
Si seguirán habiendo adeptos patricios
A su rebeldía rosada
Incrustada en la coca y el whisky
Después de un largo fin de semana, en dónde la tónica fue comer, comer y volver a comer, cabe la duda ¿qué es ser chileno?
Respuesta acelerada y obvia en la mayoría de la gente: “huaso, empanada, cueca, chicha, etc.”
¿Sabemos realmente lo que estamos celebrando? Por supuesto, la independencia de Chile. ¿Qué mierda?
El 18 de septiembre de 1810 es el inicio de una serie de desigualdades en nuestra sociedad (aquellas desigualdades antes ya existían, ahora se camuflaban bajo el nombre de “patria”), donde una agrupación económicamente pudiente quiso tener cierta autarquía respecto de la corona española, con el fin de ver beneficiados sus nacientes negocios, los cuales eran pasados a llevar por los impuestos provenientes desde Europa.
Claro, en esos tiempos la cosa no era muy distinta, la gente más pobre no tenía acceso a la cultura, y los ricos, aprovechándose de esto, les metieron el dedo en la boca a las masas con una serie de caudillismos hollywoodenses.
Y desde esa fecha que celebramos la desigualdad, los aprovechamientos de poder de cualquier extremo, y que los ricos sean cada vez más ricos.
¿Y con qué celebramos? Con cosas típicamente chilenas, la cueca, la empanada, etc. Lamentablemente les voy a matar la ilusión del viejo pascuero a muchos chilenos, estas cosas también son heredadas desde el viejo continente. Perdón grupo de gente que se siente con el derecho de llamarse chileno por hacer cosas “chilenas” una vez al año (más encima celebrando cosas que no deberían ser celebradas), siendo que el resto del año vivimos inmersos en una comunidad acostumbrada a lo ajeno, sin nada típicamente “chileno”. Es patético ver el precioso sentido nacionalista de mucha gente que cree que bailando un pie de cueca honra a su patria.
Las fiestas patrias no existen, y jamás existieron, lo típicamente chileno dejó de existir con la llegada de los españoles, y más con la irrupción de la aristocracia criolla en el poder. Desde el 18 de septiembre de 1810, los verdaderos chilenos, nuestras comunidades indígenas, comenzaron a ser acribillados por las políticas económicas, siendo blanco de expropiación de tierras que por siglos fueron suyas.
Mejor hagamos una salud con un vaso de vodka por la opresión a los originarios, que ya va a cumplir dos siglos de existencia.